La Violencia Vicaria, ¿cómo detectarla?

La violencia vicaria es aquella que tiene como objetivo dañar a la mujer a través de sus seres queridos y especialmente de sus hijas e hijos.

Existen actualmente varios estudios publicados sobre violencia vicaria. Vamos a repasarlos a continuación.

A. El estudio «Investigación-acción sobre violencia vicaria en el contexto de la violencia de género en Castilla la Mancha. Padres que lo ocupan todo. La infancia en la violencia de género y la violencia vicaria«, fecha de diciembre de 2021, sus autoras son Begoña Pernas y Marta Román y está publicado por el Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha. Entre sus conclusiones principales están las ideas de que hay que creer a las mujeres, la necesidad de escuchar y proteger a la infancia, la necesidad de actuar con celeridad y en coordinación de recursos y avanzar en términos de prevención de la violencia de género.

B. El estudio «Violencia vicaria: un golpe irreversible contra las madres» es un interesante estudio sobre este tipo de violencia en España. Esta investigación, publicada en abril de 2022 y cuya autora es Sonia Vaccaro, consistió en el estudio sobre el análisis de datos de casos de violencia vicaria extrema, es decir, “el asesinato de las hijas e hijos, para dañar de forma irreversible a la mujer”, tal y como lo define la publicación. Concretamente, analiza 51 casos de asesinatos de menores de una muestra de 400 causas. El objetivo de la investigación es conocer la realidad social de la violencia vicaria, que se define como “aquella violencia contra la madre que se ejerce sobre las hijas e hijos con la intención de dañarla”, desde el año 2000 hasta diciembre de 2021.

Las principales conclusiones que arroja este estudio acerca de la violencia vicaria en su manifestación extrema, son:

  1. Confirmación de hipótesis de estudio: «cuando un maltratador no puede acceder a la mujer para continuar el poder y el control sobre ella, ejerce violencia sobre las hijas e hijos (quienes toma como objetos), para dañarla, aprovechando que la justicia y las instituciones disocian el delito y el daño sobre la madre de la peligrosidad de quedar al cuidado y en contacto con las niñas/niños«.
  2. Datos sobre los agresores: el agresor es un hombre de mediana edad, entre 30 y 50 años, de nacionalidad española principalmente y en un 82% era el padre biológico de los/as niños/as que asesinó. El nivel de estudios no es significativo, dado que en la muestra se distribuyen entre todos los niveles, al igual que la profesión. En más de la mitad de las ocasiones, se encuentra separado o divorciado (52%). Solo un 26% tiene antecedentes penales, de los cuales el 60% es por violencia de género. A pesar de ello, según el estudio, en el 74% de los casos analizados se ha identificado violencia de género. Sin embargo, de estos, en el 46% no había denuncia previa.
  3. Datos sobre el contexto: la mayoría de los asesinatos se producen cuando los padres están al cuidado exclusivo de las niñas/niños (48%), ya sea por estar en el ejercicio del régimen de visitas (44%) o de custodia compartida (4%). En lugar del asesinato principalmente es en casa del asesino (42%), sin presencia de otras personas (68%) o en presencia de la madre de los/as niños asesinados/as (16%) o de los/as hermanos/as de éstos/as (14%). En un 16% de los casos se identifica que los asesinos habían ejercido violencia previa hacia algún/a niño/a, generalmente hacia el hijo/a que luego será asesinado/a. En un 20% de los asesinatos se había alertado previamente a las autoridades del peligro y, dentro de este porcentaje, solo en el 20% de los casos se adopta algún tipo de medida de protección hacia la madre. En ninguno de los casos había una orden de protección hacia los/las niños/niñas. Los casos en los que el asesino se mata o intenta matarse después de cometer el crimen, suponen el 48% de la muestra. En el 12% casos el asesino niega los hechos cometidos.
  4. Datos sobre las víctimas: las niñas/niños tienen generalmente una edad entre 0 y 5 años de edad (64%) y el sexo parece ser indiferente. En una proporción el 18% de la muestra, los/as niños/as asesinados/as rechazaban la figura del agresor. En un 14% de la muestra las niñas y niños manifestaron síntomas de estar siendo maltratados. Estos síntomas/signos fueron principalmente cambios de conducta y quejas sobre la actitud del asesino. En un 96% de la muestra no hubo una evaluación por parte de algún/a profesional (psicólogo/a, servicios sociales, etc. sobre el estado de estos niños/niñas.
  5. Datos sobre el procedimiento judicial: del análisis de sentencias podemos decir que la condena que más se aplica en la muestra analizada es el asesinato (71%), seguido del asesinato con alevosía (23%). En un 39% de los casos se han juzgado, además del asesinato, otros delitos, en su mayoría delitos por maltrato (29%) y lesiones físicas a la mujer (24%). En un 19% de los casos se juzga además alguna tentativa de asesinato junto con el asesinato. En un 23% de las sentencias analizadas se aplica algún tipo de atenuante a los asesinos, siendo las más comunes la de alteración psíquica y confesión de los hechos. El agravante de parentesco se ha aplicado en el 77% de las sentencias analizadas. El agravante de género se ha aplicado solo en un 17% de las sentencias de la muestra y sólo a partir de la aprobación en la Ley Orgánica del Poder Judicial 7/2015. El 42% de las condenas analizadas desde la Ley 7/2015, han aplicado la prisión permanente revisable. La no aplicación de la perspectiva de Género en el análisis y enjuiciamiento de estos delitos no permite asociar, ni la peligrosidad previa del agresor, ni la vulnerabilidad de sus víctimas.

C. Otro estudio interesante publicado sobre violencia vicaria es «Violencia Vicaria y violencia de Género Institucional» de Sonia Vaccaro, publicado en 2023. Este estudio pone en manifiesto y evidencia que no puede existir la violencia vicaria sin el sostén de la violencia institucional, que mantiene y llega a favorecer que, en un individuo comprobadamente violento, se disocie su peligrosidad y se permita y considere que, en su rol de padre, pierda la cualidad de peligrosidad y por lo tanto, el riesgo preexistente. El análisis del concepto de violencia vicaria brinda una contribución significativa para comprender la violencia contra la mujer posterior a la separación y muestra una forma de maltrato infantil que deshumaniza y cosifica a los hijos para ser utilizados contra la madre.

Las principales conclusiones y recomendaciones que arroja este estudio son:

  1. La violencia vicaria es la forma más perversa de ejercer violencia de género sobre las mujeres que son madres por parte de un hombre violento. En la violencia vicaria el maltrato infantil ejercido por parte del agresor sobre las hijas y los hijos tendrá siempre como intención dañar a la madre, para seguir ejerciendo poder y control sobre ella.
  2. La amenaza es la primera señal d advertencia clara de la violencia vicaria. El 82% manifestaron haber recibido amenazas en relación a sus hijas o hijos. Una de ellas es que va impedir que vea a sus hijas o hijos. O cuando regresan con la madre, vienen en malas condiciones, ropa sucia o rota, con marcas de golpes a las que no da ninguna explicación a la madre (68%).
  3. La violencia vicaria ataca donde más les duele a las madres: en la relación materno-filial. En el 98 % de los casos, los agresores hablan mal de ellas como madres delante de las hijas o hijos y se inventan relatos acerca de que la madre no los quería cuando eran pequeños/as o antes de nacer. También genera disputas con la madre alienta la indisciplina hacia las normas puestas por ella (88%). La diana de la violencia vicaria es atacar el rol materno, desplazando a la madre para posicionar el rol paterno como preferente.
  4. La violencia vicaria se identifica se intensifica cuando la madre inicia la separación con el agresor. Como ya no pueden ejercer poder y control sobre ellas lo hacen a través de las hijas o hijos, utilizando al que más protege o considera más vulnerable para seguir haciéndole daño a la madre. En el momento que se establece un régimen de visitas, es cuando los agresores* empiezan a incumplir acuerdos que ellos mismos han puesto o medidas judiciales, siendo las más llamativas las relacionadas con cubrir necesidades de las hijas o hijos que requieren un coste económico (pago de pensiones alimenticias y gastos extraordinarios, como el dentista o gafas). De entre las madres entrevistadas, el 81% expresaron que los agresores no se hacen responsables de las obligaciones escolares, o interrumpen rutinas de sueño y alimentación (86%), o tratamientos médicos (72%) cuando las hijas o hijos están con él.
  5. Se verifica la hipótesis siguiente: el ejercicio de poder que se sustenta en toda violencia de género,se intensifica y se hace más evidente ejerciendo la Violencia Vicaria cuando él se siente en inferioridad de condiciones.
  6. Tener una estabilidad económica por parte de las madres, tiende a cronificar la judicialización como forma de Violencia Vicaria. Los datos reflejan que las posiciones económicas de las madres suele ser en su mayoría una economía solvente, con empleos estables y acordes a su cualificación profesional.
  7. Los procesos judiciales, termina empobreciendo a las madres. La violencia vicaria y la violencia de género empobrecen a las madres. Esto se produce principalmente a través de dos procesos: uno a través del impago de pensiones (el 57%), o pago de la parte correspondiente de vivienda (70%), y otro a través de la violencia de género Institucional que no actúa con la diligencia debida, y por la que se ven inmersas en procesos judiciales que se eternizan, para defender sus derechos como madres y las de sus hijas e hijos.
  8. La criminalización de las madres. Las madres son cuestionadas en su rol materno, tanto por el agresor, como por las instituciones. Son las que tienen que demostrar que son “buenas madres” y para ello necesitan aportar informes que así lo demuestren, o por el contrario que demuestre la violencia que ejercen los agresores sobre sus hijas e hijos con la intencionalidad de hacerles daño a ellas. A pesar de ser solicitados dichos informes en el ámbito público, (88.2 %), tienen que recurrir al ámbito de lo privado para obtenerlos. La mayoría de quienes no pudieron obtenerlos, por falta de autorización paterna.
  9. Un maltratador NO es buen padre. Con respecto a las características del agresor, es muy destacable que el 71% de las madres manifestaron, que ellos tienen un historial de comportamientos adictivos con y sin sustancias.
  10. La violencia vicaria se extrema manteniendo el régimen de visitas a maltratadores que, a su vez, quebrantan las medidas de alejamiento. Analizando y profundizando en la situación de violencia de género vivida por las madres, es necesario señalar que manifiestan que los agresores*, en su ejercicio de poder, se saltaron las medidas de alejamiento, y aún a pesar de ello, no se tuvo en consideración para valorar la suspensión del régimen de visitas y en su caso una retirada de custodia.
  11. Las instituciones no protegen lo suficiente. En relación con las denuncias por violencia de género que las madres interpusieron (58% de la muestra), es considerable que tan solo en un 12%, es decir tan sólo en 6 casos, se establecieron medidas de protección hacia las hijas y los hijos.
  12. Las instituciones y/o profesionales que intervienen carecen de formación especializada en la temática de violencia de género y/o violencia vicaria. En relación con las custodias de las hijas e hijos, los datos de la muestra, reflejan que cerca del 50 % no tienen la custodia exclusiva de sus hijas e hijos, y el 79% manifiesta que fueron retiradas de forma abrupta y sin planificación, y en la que el 39% fue por intervención de Servicios Sociales. Este último dato se asocia a la valoración que las madres hacen de la respuesta institucional de dicho servicio, siendo uno de los peores valorados, después de los Juzgados o instancias judiciales.
  13. Recomendación: necesidad de evaluar las respuestas institucionales de los diferentes servicios que intervengan en casos relacionados con la violencia de género y la violencia vicaria, para identificar las posibles mejoras tanto en la detección, la intervención como en la coordinación. Igualmente se estima como condición sine qua non una formación especializada en la materia. Por otro lado, se han de establecer protocolos de actuación y de coordinación interinstitucional que no redunden en la victimización secundaria de las madres y de sus hijas e hijos. Recomendamos que se tengan los instrumentos y profesionales con la especialización necesaria para escuchar los testimonios de las hijas e hijos que sufren la violencia vicaria.

D. Cabe mencionar también el estudio interno de la Asociación Nacional contra la Violencia Vicaria MAMI de 2021. Destacan la violencia vicaria como una forma de violencia psicológica. El estudio muestra los datos de violencia vicaria entre sus asociadas (un total de 142) con el objetivo de acercar y concienciar a la sociedad sobre este tipo de violencia. El estudio muestra además datos acerca de las formas de instrumentalización de los menores, la destrucción del vínculo materno-filial, y el papel de las instituciones sobre esta lacta social que es la violencia vicaria.

MAMI aporta en su estudio algunos datos interesantes sobre la violencia vicaria entre los casos analizados:

El perfil académico heterogéneo de las víctimas. A nivel de edad, las más afectadas son la franja 40-50 años. El 87% de las asociadas encuestadas son las que asumen la separación o divorcio e inicialmente un 68% obtiene custodia materna.

Aunque la mayoría de encuestadas sabían que ocurría algo con sus hijos-as, y eran capaces de detectar signos en la etapa de relación de violencia de género, el 98% no supo inicialmente dar nombre a la violencia vicaria.

Entre las secuelas de la violencia vicaria, las encuestas a las socias determinan un 56% de madres con trastorno ansioso-depresivo, un 20% con trastorno por estrés post-traumático, un 9% con depresión, un 8% con ansiedad y un 5% con otros trastornos. Entre las encuestadas, un 55% ha pedido terapia psicológica para sus hijos-as y no ha obtenido autorización paterna. Un 24% la ha obtenido a través de autorización judicial. Un 21% de las madres no ha pedido dicha autorización por miedo a que el agresor, al sentirse atacado, incrementara su manipulación.

Un 76% de las madres encuestadas ha recibido ataques verbales por parte de sus hijos-as, debido a la manipulación ejercida por el padre. Un 49% de las madres ha recibido agresiones físicas por parte de los hijos-as.

El 75% de las encuestas cree que el teléfono de ayuda 016 resulta poco útil o ineficaz. El 61% de las socias no cree eficaz el papel de los cuerpos de seguridad, sobre todo cuando se presentan denuncias por maltrato psicológico. Y el 50% de las asociadas encuestadas tampoco confía en el sistema judicial. Respecto a los puntos de encuentro familiar, el 79% de las asociadas los consideran revictimizantes y el 21% los tachan de servicios poco eficaces.

Desde MAMI a través de este informe se insta a todos los organismos competentes en violencia de género a articular mecanismos eficaces para la protección de las víctimas de violencia vicaria.

E. Es también destacable el estudio «Violencia institucional contra las madres y la infancia. Aplicación del falso síndrome de alienación parental en España«, publicado en 2022 por el Ministerio de Igualdad y elaborado por la Universidad Complutense de Madrid. Dicho estudio tiene como objetivo comprender las características y alcance de la aplicación del falso síndrome de alienación parental y la violencia que sufren las mujeres que, en su condición de madres, han tratado de proteger a sus hijas e hijos, en el contexto de procesos judiciales por violencia machista y, en concreto, por violencia de género y/o violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes.

En este informe se constata que no se están aplicando en todos los casos las disposiciones para la protección de mujeres y sus hijos-as. Al contrario, en los casos analizados se constata una falta de diligencia en la investigación de las distintas formas de violencia machista y contra los niños -as y en la actuación de los tribunales.

Así mismo, el informe constata que resultan un paso adelante los protocolos, leyes y guías que explícitamente rechazan la aplicación científica, pericial y judicial del falso SAP y la consideran violencia institucional.

Por último quiero destacar que en setiembre de 2023, se anuncia que un equipo de la Universidad de Jaén (UJA) ha elaborado un proyecto de investigación pionero en España sobre la violencia vicaria -la que busca hacer daño a la mujer a través de su hijos- y que analiza, entre otros aspectos la situación de los menores afectados. “Análisis de la violencia vicaria en la provincia de Jaén: propuesta de protocolo de evaluación del riesgo psicosocial y forense” es el título de este estudio. En él, se ha profundizado en cómo se utilizan a los hijos e hijas de manera instrumental para ir en contra de sus madres. Estaremos atentas a la publicación de dicha investigación para compartir sus resultados.