¿Atrapada en las garras de tu ex pareja?

El maltratador te sigue maltratando a través de los hijos en común. ¡Qué no te quepa duda!

Muchas de las mujeres con hijos que nos consultan en Psicología Experta han salido de una relación tóxica y venenosa con su maltratador. Son mujeres que saben identificar las características del abuso y los rasgos de personalidad del que ejerce maltrato. Ahora bien, tengo que decirte que la mayoría de estas madres siguen atrapadas en el abuso que su ex ejerce a través de los hijos. A groso modo: a más de la mitad de estas mujeres les cuesta creer que el maltratador nunca va a ser un buen padre, y casi un 80% de ellas siguen atrapadas en la idea de que el maltrato es hacia ellas y no hacia los hijos o a través de ellos. Estás madres creen que el ex es un maltratador de mujeres pero es alguien diferente cuando se coloca en el rol de padre. Esta falsa creencia hace que el maltrato perdure más allá de la relación de pareja e incluso el abuso en el ámbito de la pareja se convierta en violencia vicaria.

¿Qué es lo que hace que estas mujeres crean que el maltrato en la pareja se corta cuando se pone fin a la relación?

En mi libro «Personas Venenosas. El maltrato que perdura más allá de la relación de pareja» te lo explico con detalle.

El personaje tóxico es siempre venenoso, y dedica su vida a fastidiarte. Una vez separada de tu pareja, es más que probable que la toxicidad de él se ejerza a través de los hijos en común. Cualquier excusa es buena: el partido de fútbol del hijo, un problema de salud, los estudios, la ropa que viste… ¡Si! no lo parece, sino que es la realidad: él te hace la vida imposible a través de los niños. Lo peor de todo es que tú no sólo eres la víctima, sinó que encima te ves atrapada y condenada a ello. ¿Cómo vas a dejar de contactar con el venenoso si es el padre de tus hijos? ¿Cómo ejercer la custodia y/o patria potestad en común? ¡Debes salir de ese bucle de preguntas que no te ayudan sino que te daña! La situación tóxica con el ex no sólo te ataca a ti, sino que va a hacer daño también, tarde o temprano, a tus hijos: tenlo claro.

Si se cortó con la relación de pareja que era dañina para la persona, ¿por qué esta última se queda atrapada luego, en una relación tóxica con la ex-pareja venenosa, en el contexto del ejercicio de parentalidad de los hijos en común?

Las causas de la perpetuación del maltrato o abuso, aunque en algunos casos sea así, no pueden atribuirse únicamente a motivos sociales vinculados a la dependencia económica de la persona respecto a su ex pareja, las dificultades personales para salir adelante (una falta de apoyo familiar/social, no tener trabajo o estudios que permitan acceder al mercado laboral, haberse dedicado durante años a la pareja y los hijos y tener que empezar “de cero”) o las secuelas a nivel de baja autoestima que años de una relación de pareja dañina ha dejado en la persona. Como decía, los motivos por los que una persona se atrapa en una relación tóxica con una pareja pero también con la ex pareja, pueden ser también de otra índole y los analizo con todo detalle en mi libro. Entre las causas «top« yo situo la disonancia cognitiva, la indefensión aprendida y el optimismo ingenuo.

Te cito otros motivos perpetuadores del maltrato:

  • Tu empatía.
  • El autosabotaje.
  • El autoengaño.
  • La disociación.
  • La dependencia emocional.
  • La vergüenza tóxica.
  • Las psicotrampas.
  • Otros factores que dependen de las características personales de la persona que es maltratada.

El maltratador es un maltratador toda su vida (a menos que sea él mismo quién desee cambiar, cosa que no es habitual que pase), entre otras cosas porque necesita de esa vitamina que es el ataque al otro para sobrevivir. El camino solamente es uno: despertarte y romper con el maltrato. Si te quedas con esta idea con la lectura de mi libro, ya me doy por satisfecha.

¿Hablamos?

Señales de alarma del maltrato por parte de tu ex pareja

Las señales de alarma del maltrato son aquellas alertas visibles o externas, y/o internas (las que sientes en ti misma), que son importantes que tengas en cuenta por ser dañinas y porque, además, a mayor aparición de las mismas, más probable es que estés sufriendo un maltrato psicológico por parte de tu ex, a través o no, de los hijos en común.

Cabe decir que muchas de las alertas que vas a poder leer a continuación son también aplicables al contexto de una relación de pareja tóxica u otras relaciones interpersonales con personas que se consideran venenosas porque aportan negatividad, malestar y abuso a nuestras vidas.

+ ALERTAS TEMPRANAS

El tóxico se hace la víctima: habla frecuentemente de cuánto echa de menos los niños, la vida familiar, el vacío que siente cuando sus hijos vuelven contigo a casa…

El tóxico-venenoso te culpa de pasar poco tiempo con sus hijos, de haberle “robado” el afecto de los niños, la custodia, de pasar pocos momentos con ellos por las circunstancias que sólo tú has generado con la separación…

El tóxico-venenoso te compara con otras personas para idealizarte o para devaluarte, incluso para dar celos.

El tóxico te recuerda cada vez que tiene ocasión los errores que tú has cometido. Incluso se inventa los errores.

El tóxico te habla con prepotencia, altivez y/o desprecio.

+ ALERTAS TARDÍAS

El tóxico-venenoso manipula las situaciones para hacerte quedar mal ante los ojos de los hijos o de terceros.

El tóxico-venenoso te insulta y amenaza delante de los hijos en común u otras personas. Incluso con actitudes de “es broma”, él te ridiculiza de forma condescendiente o se burla de forma encubierta.

Tú dejas de hacer cosas que deseas hacer para que el tóxico-venenoso no se enfade, o haces cosas que no deseas realmente por el mismo motivo: evitar el conflicto.

El tóxico-venenoso en alguna ocasión te ha amenazado con quitarte a tus hijos, hacerles daño a ellos o hacerte daño a ti. Y/o te dice que va a arruinarte, hundirte, ganar las batallas judiciales o dejarte en evidencia delante de terceros para que pierdas a tus hijos.

Tú experimentas sensaciones negativas, malestar físico, cansancio, estrés, tienes peleas repentinas con terceros, sientes que rindes mal en tu trabajo, sufres de apatía e indecisión, comes mal o has experimentado cambios en tus patrones de sueño. Incluso puede que hayas desarrollado algún tipo de adicción (pastillas, alcohol…). Te sientes débil, incapaz, culpable y/o inferior al tóxico-venenoso.

Puedes leer la lista ampliada de ALERTAS en mi nuevo libro. PERSONAS VENENOSAS: ¿Tu pareja es tóxica? ¿Y tu ex, también? El maltrato que perdura más allá de la relación de pareja. https://amzn.eu/d/j8Ghb0G

Ante estas situaciones (ya sean alertas tempranas o tardías), no caben más opciones: hay que buscar ayuda. Siempre.

Cambia tu vida y sal de la relación tóxica

Destacado

Deja la toxicidad de las relaciones atrás con mi nuevo nuevo libro:

PERSONAS VENENOSAS. TU PAREJA ES TÓXICA? Y TU EX, TAMBIÉN? EL MALTRATO QUE PERDURA MÁS ALLÁ DE LA RELACIÓN DE PAREJA.

Mi nuevo libro ya está a la venta. Lo tienes en Amazon en papel y en ebook. En el siguiente enlace puedes ver también las reseñas:

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En primer lugar decirte que los personajes tóxicos existen. Lo he vivido en la propia piel. También los he detectado en muchas de las mujeres que atiendo en mi profesión. Y cuanto más lejos puedas mantener a los tóxicos de tu vida, mejor. Las relaciones tóxicas son muy dañidas: te quedas atrapada en el dolor y en la toxicidad. Y son un ataque a tu autoestima y a tu dignidad personal.

Si piensas que tu pareja o tu ex es una persona problemática, manipuladora, controladora, autoritaria, chismosa, envidiosa, violenta, orgullosa, mediocre…, incluso si crees que es un psicópata, un neurótico o “un ser maligno”, no lo dudes: estás delante de un personaje tóxico. Y estas personas generan dependencia emocional, malestar y abuso.

Yo les llamo personajes tóxico-venenosos porque emanan veneno (por ello son tóxicos) y porque estan conformados de “substancia” dañina, que produce lesión e incluso enfermedad en la otra persona (de ahí que son venenosos).

A continuación, estoy segura de que te preguntas a diario cosas como estas. ¿Voy a poder dejar de contactar con el tóxico si es el padre de mis hijos? ¿Cómo ejercer la custodia y/o patria potestad en común con él?

Mi consejo: ¡Debes salir de ese bucle de preguntas que solo te dañan! La situación tóxica con el ex no solo te ataca a ti. Esa realidad va a hacer daño también, tarde o temprano, a tus hijos.

Dicho esto, quiero presentarte mi nuevo libro «Personas Venenosas«. A través de la lectura podrás dotarte de información y herramientas para romper con la toxicidad. Vas a poder acabar con el veneno que te está generando esa persona y esa relación. Si tu pareja es venenosa, y tu ex también, hay que correr.

Por último decirte: ¡Mujer, este libro es un golpe en la mesa! El ensayo que te presento es un conjunto de palabras inspiradoras. Frases llenas de acción que te harán despertar. Podrás salir de la situación de abuso que ahora vives. Y acabar con tu indefensión y tus miedos. Sobretodo, podrás volver a liderar tu vida y alcanzar la tan merecida felicidad para ti, y para tus hijos.

Creo que con lo que te explico, vas a ir rápido a buscar mi libro. Te va a cambiar la vida, te lo aseguro.

Te comparto el enlace de compra del libro:

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Tienes a continuación algunos post en mi perfil de Instagram que recogen temas en los que luego vas a poder profundizar más en el libro.

¿Qué es una Relación Tóxica? Señales que te permiten detectarla

Una relación tóxica es aquella donde alguna/s o todas partes implicadas son incapaces, por alguna razón, de impedir hacerse daño. Puede tratarse de una relación de pareja o ex-pareja, pero también de amistad, de trabajo, incluso de una relación familiar. 

Las características principales de las relaciones tóxicas son:

  • No existe un trato de igual a igual: por ejemplo, una de las partes se aprovecha de la otra, o sólo alguna de las partes obtiene beneficios de la relación.
  • Existe un desequilibrio o desigualdad entre las partes en relación: por ejemplo, una de las partes desea tener el poder y el control completo de la relación.
  • Son relaciones que hacen sufrir a alguno/s de sus miembro/s: por ejemplo, generan sentimientos de culpa, victimismo…
  • Son relaciones difícil de abandonar, donde se dan dinámicas de «dar un último intento«, «una última conversación» y/o generan dependencia emocional (enganche, adición…).
  • En su gran mayoría se caracterizan por ser como una montaña rusa emocional: son relaciones con muchos cambios emocionales (se pasa de estar feliz y en plenitud con el otro miembro de la relación, a estar triste o enfadado, fácilmente).
  • Son relaciones en las que alguno de los miembros se siente que no puede ser él mismo/a, y/o que el otro/s debe cambiar para que la relación funcione.

¿Por qué decimos que una persona, dentro de la relación de pareja o como ex-pareja, es tóxica?

Porque reúne la gran mayoría de las siguientes características y nos hacen activar alarmas rojas:

  • Potencia tus debilidades y no sabe valorar tus fortalezas.
  • Tiene una habilidad especial para arruinar tu estado de ánimo, tu día a día.
  • Es deprimente, desagradable, irritante y molesto.
  • Te hace sentir mal sólo por estar cerca de él/ella. Con el paso del tiempo acabas por sentirte emocionalmente agotado/a, incluso físicamente enfermo/a.
  • Te llena de cargas, de críticas poco o nada constructivas, de energía negativa y de problemas y frustraciones.
  • Se mete en todo lo ajeno y no es capaz de ver la viga en el propio ojo.
  • Busca argumentos y razones oscuras que avalen su proceder; te llena de injurias, calumnias y conflictos.
  • En su forma de actuar, invade, controla, envenena, y te asfixia.
  • En bastantes ocasiones, se aprovecha de ti y busca la complacencia.
  • Se queja de la mayoría de las cosas y suele mostrarse como víctima y/o quejoso/a. Le gusta dramatizar y propagar rumores. Te culpa de las situaciones y casi nunca se responsabiliza.
  • Es un ser habitualmente controlador e intenta imponer siempre sus normas, límites y criterio.
  • Suele ser ofensivo, sarcástico y puede ejercerte presión o poder a través de gritos y malos tratos. Por ejemplo, cuanto tú más supliques o llores, más se va a recrear en tu dolor: la persona tóxica, para sentirse superior, es adicta a hacer daño.
  • Muchas veces engaña y/o manipula, incluso recurre a infundir miedo, para conseguir sus objetivos. Puede chantajear y/o, incluso, agredirte verbal y/o físicamente con tal de salirse con la suya. 

¿Por qué es importante cortar con una relación tóxica?

Las consecuencias o efectos de la relación tóxica pueden ser muy variadas. La reacción más inmediata a la toxicidad es la aparición de emociones como la confusión, la perplejidad, el miedo, el enfado o la ira, la negación, la tristeza,  el nerviosismo y/o la desesperanza. Las relaciones tóxicas, a medio y largo plazo, pueden tener un impacto directo en la salud mental de la persona que las sufre, generar síntomas de ansiedad y depresión, trastornos alimentarios, trastornos del sueño e, incluso, provocar comportamientos auto-lesivos. A todo esto hay que sumar que las relaciones tóxicas tienen un impacto muy negativo en la autoestima y en la confianza de la persona que la sufre, de construir vínculos sanos en el futuro.

Re recomiendo algunos libros que te pueden ayudar a tomar consciencia sobre las relaciones tóxicas:

  • «Gente tóxica«, de Berdardo Stamateas.
  • «Personas tóxicas«, de Silvia Congost.
  • «Más gente tóxica«, de Berdardo Stamateas.
  • «La familia: de relaciones tóxicas a relaciones sanas«, de Laura Rojas-Marcos.
  • «Relaciones tóxicas», de Hope Utara.
  • «Amor Zero«, de Iñaki Piñuel.
  • «Familia Zero«, de Iñaki Piñuel.
  • «Amores altamente peligrosos«, de Walter Riso

Me gustaría también compartir contigo esta frase e invitarte a reflexionarla:

«Al igual que el arsénico, las personas tóxicas te matarán lentamente. Matan tu espíritu positivo y juegan con tu mente y emociones. La única cura es dejarlos ir«, (Dennisse Lisseth).

ATENCIÓN. Es importante que busques ayuda psicoterapéutica si estás sufriendo en una relación. Con un acompañamiento adecuado podrás tomar consciencia de si estás inmersa o no en una relación tóxica, ta darás cuenta de lo que te produce ahora y de lo que te puede llegar a provocar a largo plazo.

¿Hablamos?

La Dependencia Emocional. Signos alarmantes para que la detectes en ti

La dependencia emocional es un patrón relacional que ocurre normalmente en las relaciones de pareja y que se caracteriza por un apego insano y casi obsesivo (o sin el casi) hacia la otra persona, ante el miedo a que la relación se acabe y produzca dolor en nosotras. Tienes dependencia emocional si eres incapaz de cortar una relación insana donde la única opción posible es esa: finiquitar la relación. Y eres incapaz de acabar con ella porque sufres un enganche, una adición a la relación.

Los principales síntomas que apuntan a que sufres de dependencia emocional son: inseguridad, sentimiento constante de vacío, baja autoestima, presencia de creencias infundadas, miedo a perder a la persona y/o ideas irracionales, estar dispuesta a hacer cualquier cosa para que esa relación funcione,  o pensamientos recurrentes y obsesivos en torno a una determinada persona. También puede aparecer con tiempo sintomatología psicosomática: ansiedad, nerviosismo, tristeza, depresión, problemas para dormir, dificultades con la alimentación, baja autoestima…

He visto casos que bien podrían considerarse propios de la dependencia emocional (e incluso de co-dependencia) en la relación con una ex-pareja tóxica. El enganche que tuvisteis durante la relación y la dependencia generada, sobre todo en parejas cargadas de toxicidad o abuso,  no deja ver a la otra persona tal y como es en realidad. Viste cualidades de pareja dónde no las había y ahora quieres vivir con la esperanza de que la relación no está del todo perdida, aferrándote con ello a idealizar e incluso excusar defectos parentales en la otra persona sólo porque no está superada la ruptura ni hay capacidad de ver la realidad. La ilusión de que es un buen padre aunque fuera una pareja tóxica para nosotras es como el árbol que no deja ver el bosque.

Como puedes deducir, la dependencia emocional es un enganche cargado de alta toxicidad, altamente nocivo y, aún siendo el padre de tus hijos, lo mejor para sanarnos es el contacto cero. Cuando ha habido maltrato o abuso, lo más probable es que el ex tóxico intente llevarnos de nuevo a dónde él desea, y eso alimentará sin duda la dependencia de nuevo. Lo mismo ocurre si, por ser el padre de tus hijos, deseas tener una relación de “buen rollo” con este ser cargado de toxicidad, siendo esta situación terreno abonado para volver al enganche con la persona con la que tanto nos ha costado cortar la relación. El contacto cero, al menos durante un tiempo más o menos largo, es lo que te va a permitir darte cuenta de la situación tóxica y de si sufres de dependencia emocional respecto a tu ex.

Voy a recomendarte algunos libros que te van a aportar claridad sobre la dependencia emocional:

  • «Cuando amar demasiado es depender«, de Silvia Congost.
  • «Desapegarse sin anestesia«, de Walter Riso.
  • «Las mujeres que aman demasiado«, de Robin Norwood.
  • «Amar o depender», de Walter Riso.
  • «Si duele, no es amor», de Silvia Congost.
  • «Amor Zero«, de Iñaki Piñuel.
  • «La superación de la dependencia emocional», de Jorge Castelló.
  • «Dejar ir«, de David Hawkins.
  • «Querer no es poder. Cómo comprender y superar las adiciones!, de Arnold M. Washton, Donna Boundy. Gloria Vitale (traducción).

Salir de la dependencia emocional no es fácil y te recomiendo que busques ayuda psicoterapéutica. ¿Hablamos?

«Si no aprendemos a soltar, si no dejamos ir, si el apego puede más que nosotros y nos quedamos ahí atados, pegados a esos sueños, fantasías e ilusiones, el dolor crecerá sin parar y nuestra tristeza será la compañera de ruta«, (Jorge Bucay).

Conviértete en Embajadora y ayuda a otras mujeres

El Programa «Hazte Embajadora» es una propuesta psicoterapéutica-formativa que te va a dotar de las herramientas necesarias de mi Método de trabajo para que puedas convertirte en acompañante de otras personas que ahora están inmersas en relaciones tóxicas que las hacen sufrir, y no tienen la claridad suficiente como para salir de ellas y estar bien.

Es un programa que está dedicado de forma exclusiva a personas que han sufrido relaciones tóxicas, maltrato, dependencia emocional o dificultades psico-emocionales y con su autoestima, derivado de situaciones de toxicidad. ¿Por qué en exclusiva a estas personas? Porque, ¿quién mejor que alguien que ha sufrido el abuso en su propia piel, va a poder ayudar a otras personas que ahora están pasando por ello?

Este programa te va a venir muy bien para poder acabar de cerrar los temas pendientes en ti misma sobre tu relación tóxica del pasado, y formarte ara poder mentorizar o acompañar a personas que necesitan darse cuenta de que están en una relación tóxica, sufren de dependencia emocional o tienen otros malestares, y acompañarlas a salir de ahí.

Formar parte del programa te va a dar luego acceso a trabajar juntas y tener a tus propias pacientes. ¿Quién mejor que tú para ayudarlas en alguna parte de su proceso, que has sufrido está situación de la toxicidad en tu propia piel?

El programa consta de 12 sesiones, que se llevan a cabo cada 15 días. Se imparte de forma presencial en mi despacho de Sabadell o de Barcelona, o bien online. A lo largo de las sesiones trabajaremos una parte psicoterapéutica para que adquieras las habilidades necesarias para ser mentora/acompañante (embajadora de mi método) y te enviaré material de estudio y trabajo de una sesión a otra para, cuando nos veamos, puedas aclarar dudas. El programa está pensado para que lo acabes en 24 semanas (o sea, unos 4 meses) si bien puedo ser flexible a finalizarlo en un plazo máximo de 6 meses si necesitas un ritmo de estudio diferente. Si quieres hacerlo en menos semanas (a una sesión por semana) también es posible, pero vas a tener que tener tiempo libre suficiente para ello. El pago del programa se estudia de forma personalizada y con descuentos según el paquete escogido y tu situación personal.

El temario del programa incluye aspectos como: tipos de relaciones tóxicas y cómo nos enganchamos a ellas; apego y trauma; la dependencia emocional y la autoestima; cómo ayudar a la persona a despertar de la relación tóxica; uso de herramientas de ayuda a la persona que está inmersa en una situación de dependencia emocional o una relación tóxica; las secuelas de la relación tóxica y cómo superarlas; herramientas de crecimiento personal y profesional para la embajadora/acompañante de mi método; entre otras.

Además, es un programa totalmente personalizado y no una formación general para todos los públicos. Es decir, que no vas a aprender un temario y ya está, si no que vas adquirir las herramientas necesarias para acompañar a personas inmersas en relaciones tóxicas, dependencia emocional y dificultades de autoestima des de tu propia experiencia personal, tu propia forma de trabajar y ajustando las herramientas que a mi me sirven, a tu estilo.

Eso sí, vas a tener que estudiar un montón durante el programa, aunque vas a estar acompañada por mi vía whatsapp, siempre que lo necesites más allá de las sesiones.

¿Qué esperas para apuntarte?

No es amor si sufres

El amor es una de las drogas más extenuantes que pueden existir. Al estar enamorados liberamos serotonina, dopamina y oxitocina. A causa de ellas nos sentimos llenos de emoción, excitados, repletos de energía y con mayores dosis de positivismo. 

Sin embargo, cabe decir que nuestra dignidad nunca debe pasar por delante de esas emociones y mucho menos nunca es “a pesar” del amor. Por más que estamos enamorados de una persona, nunca debemos estar dispuestos a rogar ni reclamar. Nunca nadie nos puede hacer sentir que nosotras o nuestra manera de ver la vida, no valemos, que somos insignificantes ni poco importantes.

 En ocasiones rogamos a la pareja por la ansiedad que nos produce separarnos de esa persona tan especial o porque nuestro cuerpo está pidiendo a gritos esos químicos/emociones que nos produce la relación. Necesitamos de ella o de él para producir la adrenalina y sentir el bienestar o el ”subidón” que nos provoca esa relación, pero en realidad eso no es amor sano, sino dependencia emocional. Las personas que sufren de dependencia emocional (no-amor) sienten una necesidad insaciable de estar con la otra persona y son totalmente incapaces de cortar los vínculos que la unen al otro.

En un trabajo terapéutico para saber si es amor o dependencia emocional, investigaremos, a través de El Método, si los valores que tu esperas o destacas en las personas, – que muchas veces coinciden con tus propios valores vitales-, son acordes con los que tiene esa pareja que crees amar. Pongamos por ejemplo que en ese trabajo igual te das cuenta que los valores importantes en tu vida son la amistad o el apoyo. Ahora pregúntate: ¿ves realmente a tu pareja como un verdadero amigo?, ¿confías en él igual que lo haces con tu mejor amigo?, ¿te apoya tu pareja en todo lo que haces?, ¿te alienta tu pareja a hacer aquello que te hace ilusión o te propones?… Prueba ahora cuestionarte sobre otros valores que pueden ser interesantes para tí, por ejemplo la sinceridad, la paciencia, la humildad, la empatía, la franqueza, la honestidad o la dulzura, entre otros. 

El Método de Atención Basado en la Interdependencia y sus pilares me surgió como una metodología adecuada para la mejora de las relaciones interpersonales en los contextos residenciales de atención a la dependencia. Hoy en día se ha convertido para mí en una forma de mejora de las relaciones interpersonales en su conjunto y para ayudarte en las relaciones tóxicas en particular.

Dicho esto, ahora soy yo la que te pregunto:  ¿de verdad estás dispuesta a continuar con una persona que no tiene nada que ver con los valores que son importantes para ti? ¿De verdad estás dispuesta a ir destruyendo tu amor propio reclamando cosas ante quién no valora las mismas cosas en la vida que tú? Y por último, ¿de verdad estás dispuesta a continuar dañando tu autoestima humillándote ante quién no te quiere de la misma manera que tú le quieres?

Contesta con detalle a las preguntas anteriores: sí o no, y por qué. Y plantéate ahora si es amor o no-amor.

Aprende con mi novela: Cuando todo cobra sentido

Destacado

Mi primera novela

Esta es la historia de Teresa y Manuela. también la de Marc y Martina. Y la de María, Lucía y tantos otros personajes. Cuando todo cobra sentido es una novela entrañable sobre el cuidado en las residencias de personas mayores, que ha sido escrita a fuego lento. Profesionalmente me dedico a dirigir centros residenciales para personas en situación de dependencia y vulnerabilidad social desde el año 1999. A lo largo del tiempo he visto evolucionar los modelos de atención residencial hacia formas más centradas en las personas. Ahora bien, muchos años de oficio llevan a muchas preguntas. Cuando una es perfeccionista como yo lo soy – los que me conocéis a fondo lo sabéis muy bien-, no se conforma con lo establecido. Esta novela propone una nueva mirada a la atención residencial, bajo el prisma de un novedoso modelo que, en ese cocinar lento, me ha surgido también como una forma de vida.

La historia que en mi libro narro, es una historia ficticia, pero a la vez inspirada, en todas las personas que han marcado mi hacer profesional todos estos años. La historia se inicia cuando Marc y Martina reciben en su hogar un regalo inesperado. Un cuaderno manuscrito, de autor desconocido, a través del cual los dos hermanos conocerán la historia de Manuela y la anciana Teresa. La relación entre ambas aportará a los chicos una descripción del cuidado residencial. De las dudas y preguntas de Manuela sobre la buena calidad asistencial, se revela el Modelo de Atención basado en la Interdependencia, del cual te proporciono un breve resumen a lo largo de Cuando Todo cobra Sentido. El relato es una breve entrega, además, de grandes aprendizajes vitales para cualquier lector.

A lo largo del proceso de escritura, el Modelo de Atención basado en la Interdependencia se ha ido convirtiendo para mi no sólo en una herramienta de reflexión y mejora de la atención que prestamos en las residencias de personas en situación de dependencia, sino también la base para el abordaje del acompañamiento a personas que se encuentran inmersas en relaciones tóxicas, consigo mismas o con los demás. El Modelo de Atención Basado en la Interdependencia y sus pilares (la confianza, la escucha, la autenticidad y la aceptación incondicional) son unas magníficas herramientas, a mi parecer, para abordar dificultades personales. ¡Ya estoy preparando mi segundo libro para que veas la aplicación del Modelo de forma amplia en contextos más psicoterapéuticos! El Modelo es útil para salir de relaciones tóxicas, superar la dependencia emocional, trabajar la autoestima y para el crecimiento personal.

Puedes adquirir Cuando todo cobra sentido, en formato eBook o en papel, a través de la plataforma Amazon.es.

Me hace mucha ilusión que adquieras un ejemplar en papel. El eBook es más económico pero va a tener menos recorrido. Ya sabes cómo soy – y si no, te lo explico-: todo aquello que está en consonancia con mis valores personales acabo retornándolas a otras cosas que aporten valor social. Este libro tiene un gran valor para mí, tanto como para donar la mayor parte de la recaudación de las ventas a proyectos solidarios con las personas en situación de dependencia o vulnerabilidad social. Los ingresos del libro en papel van a ser mayores y por tanto vamos a poder ayudar, juntas, a más «Manuelas» y «Teresas».

Te dejo el enlace del eBook y algunas páginas de lectura previa. También puedes adquirir la versión en papel.

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No dudes en contactarme si necesitas algo.

¿Te sientes mal en la relación con tu ex pareja?

Existe un viejo refrán que dice que el tiempo cura todas las heridas y eso es cierto hasta cierto punto: no es el tiempo sino el momento en que tu digas ¡basta!

La dependencia emocional que genera una relación tóxica se supera.Y las heridas que deja esa relación de dependencia en ti, también se superan. Hay dependencia emocional cuando la persona se siente incapaz de cortar la relación de pareja aunque ésta la está dañando. La dependencia emocional actúa bajo el mismo mecanismo que cualquier otra adicción. El adicto al alcohol nunca volverá a pisar un bar para no recaer en su adicción. Las dependientes emocionales también son adictas: a una persona tóxica, en este caso la pareja.

A diferencia de otras adicciones, la dependencia emocional se puede trascender: se deja de ser dependiente emocional cuando se aplica el Contacto Cero y poco a poco una se va recuperando a sí misma. La fortuna es que, a diferencia del alcohol o las drogas, la dependencia emocional se supera con posibilidad de tener después otras relaciones de pareja sanas (atención: con otras personas) y salir reforzada en autoestima si uno se pone manos a la obra.

Ahora bien, no todas las heridas quedan sanadas con el tiempo: pueden reabrirse con facilidad si no tienes activada una alerta roja. Y esto es más cierto que nunca en los casos en que tu ex-pareja tóxica debe seguir “formando parte de tu vida” porque tenéis hijos en común o otros puentes de conexión. Aún se rompe la relación, el verdugo sigue necesitando sus vitaminas, y esto es así aunque tenga una nueva relación o se olvide temporalmente de tí. Siempre vuelve a intentar dañar pues su ego necesita de eso, de atacar al otro para sobrevivir y en esa tesitura es fácil, si no estás en alerta roja, que tu ex tóxico intente, quiera e incluso pueda, volver a dañarte.

Con tan sólo una llamada preguntando por los hijos o un correo electrónico pidiéndote información médica sobre ellos, tu ex pareja tóxica puede destruir efectivamente en diez minutos, toda tu armonía y la confianza que tantas semanas o meses te ha costado a ti construir. Aunque hayan pasado años de vuestra separación, él se cree con el derecho de entrar en tu vida cuando quiere, intentar embaucarte con alguna información supuestamente inocente (“mira que he visto que la niña parece que necesita gafas” o “me da la impresión que al niño ya no le gusta el futbol”) y a través de su ingeniería perfecta, paranoica y perversa, cogerá cada una de tus palabras para manipularte, hacerte sentir mala madre y observar atentamente cómo vuelves a caer en desgracia. Al final, después de un ataque que puede durar unos días (no se cansa fácilmente  de enviar mensajes o mails pues necesita siempre tener la última palabra y cuestionar tu cordura), desaparece nuevamente sin más, pues ya tiene la vitamina que necesita y tú debes recoger de nuevo tus pedazos. Y hasta la próxima: porque siempre, siempre, siempre, hay próxima.

Las siguientes veces ya no serán posibles y las heridas entonces se curaran definitivamente, cuando digas ¡basta! y sigas este consejo: la próxima vez que te llame, te escriba o tenga un mensaje para tí, confía en tu instinto. Si tienes un mal presentimiento de que con una simple llamada o palabra de él vas a volver a salir herida, no intentes apartar lo mal que te huele el tema. Nunca subestimes el alcance de la traición de tu ex pareja tóxica: los malos presentimientos sobre las intenciones que tiene, siempre se confirman.

Este es el último paso para tu libertad: tener siempre activa, contra tu ex pareja tóxica, la alerta roja. Da igual que sea el padre de tus hijos, que haya rehecho su vida, que hayan pasado años y que se muestre como un “Papá 10”. Una vez le identificaste y le reconociste como persona tóxica y ya te has dado cuenta de que nunca vas a ganar nada interactuando con él. La única posibilidad de que tu viaje sea diferente y sanar las heridas de verdad, es huir de cualquier encuentro psicopático con esa persona que siempre será tóxica para ti.

El maltrato contra las mujeres

Este es un párrafo de mi novela Cuando todo cobra sentido. Lucía es compañera de trabajo de Manuela, la protagonista del libro.

Aprecio a Lucía, y por ello he decidido preguntarle cómo está, dispuesta a escucharla sin juzgar, haciéndola sentir que no está sola, que tiene una amiga con quien puede contar, creyéndola, aunque lo que me cuente me suene a ciencia ficción. Ella me miente. Ella ha evadido mis preguntas, estoy segura de que siente vergüenza y miedo. Si es una mujer maltratada, no existe solo miedo al maltratador, también a los demás, al qué dirán, a no saber cómo sobrevivir cuando acabe la relación. 

―Se sobrevive, Lucía ―le he dicho desde mi voz interior―. Y tanto que se sobrevive. ―Y Lucía me ha mirado atónita”.

El maltrato y la violencia contra la mujer provocan efectos como la inseguridad y el miedo, que persisten incluso cuando acaba el maltrato.

Y es que la historia de Lucía bien podría continuar así:

Y ahora ella ya no miente y me explica su calvario. Escupe lágrimas como puños. Esas lágrimas que no derramaba en casa, junto a su maltratador, por miedo a que sus sollozos por el primer golpe, desencadenaran más porrazos que le hicieran saltar esta vez los dientes y no sólo las lágrimas. Un lagrimeo constante que le surge porque aún siente el peligro cerca, aunque él ya no esté. El miedo lo lleva dentro, casi forma parte del ADN de Lucia. Pero ver la tranquilidad de su hijo y lo bien que ahora lleva sus estudios, le acaban de confirmar que salir huyendo del verdugo fue lo mejor que pudo hacer”.

En el terrible escenario de la violencia doméstica hay dos momentos críticos y de muy difícil predicción. Uno es el que estamos cansadas de ver en los medios de comunicación: el que elige el maltratador para acabar con su víctima. El otro, afortunadamente, es el que elige la víctima para decir “¡Basta ya!”.

Y es que Lucía se armó del valor necesario para huir, el día que me explicó que su marido la venía maltratando desde hacía tiempo, años. Entre sus gimoteos entendí porque esa mañana dijo “hasta aquí”: la mano que necesitaba para teclear los pedidos en su ordenador de la oficina, se había levantado aquella mañana “dormida”. Y decidió no aguantar más. Y es que Lucía dormía cada noche con el cucharón de la sopa agarrado con fuerza, muerta del miedo, por si él, su maltratador, la atacaba de nuevo. Esa mañana, cuando Lucía despertó y quiso abrir la mano, la tenía agarrotada”.

Lucía lleva unos meses siguiendo El Método, basado en el Modelo de Interdependencia, un programa de salida y recuperación de las relaciones tóxicas, basadas en el abuso, en el maltrato. Sus uñas ya no se clavan en las palmas de las manos para apretar el miedo, ni se le agarrotan los dedos. Pero puedo decir por experiencia propia que cuando tu autoestima sale por la ventana de atrás, profundamente herida por el tiempo que llevas soportando humillaciones, la autoculpa entra por la puerta. “Yo – explica Lucia-, quería salvar nuestro matrimonio; ayudar a mi marido; era mi compromiso hacerlo”.

El miedo dura, la culpa también; pero ambas acaban marchándose y se recupera a la Lucía fuerte, trabajadora, bonita y buena madre que él, su verdugo, día tras día, le negaba ser.

¿Conoces ya El Método y su origen, el Modelo de la Interdependencia?